Sobre el color natural de la Berenjena de Almagro.
La conserva de Berenjena de Almagro es un Encurtido en Vinagre que ha sufrido una fase de cocción, una de fermentación y otra fase posterior de aliñado y conservación. El color natural de la Berenjena de Almagro, una vez cocida y fermentada, es ligeramente dorado, con tonos apagados y poco brillantes. Si en su plato la Berenjena de Almagro adolece de tonos brillantes ello no es síntoma de una mala Berenjena, al contrario, es un claro indicador de una Berenjena que no ha sido manipulada mediante la adición de colorantes y conservantes químicos.
Sobre el sabor natural de la Berenjena de Almagro
Del mismo modo que la adición de conservantes, colorantes e incluso saborizantes artificiales a la Berenjena enmascara la elaboración de la misma mediante métodos poco tradicionales, el uso de estos mismos productos confiere a la Berenjena un sabor químico muy característico y muy alejado del sabor natural de la Berenjena de Almagro. Para nuestra línea de envases domésticos (los destinados directamente al consumidor y que podrá encontrar en tiendas y supermercados) nuestra empresa sólo elabora Berenjenas de Almagro sin conservantes ni saborizantes, tan sólo agregamos Ácido Cítrico, un antioxidante natural necesario para poder garantizar de forma adecuada la correcta conservación de la Berenjena de Almagro, y esencia de Pimentón Natural para uniformar el color de nuestras berenjenas.
Un cultivo muy especial.
La Berenjena de Almagro se trata de una variedad cuasi-silvestre de Solanum Melongena (nombre científico de esta especie dado por el célebre botánico sueco Carlos Linneo) que desde los tiempos de la dominación árabe en España se ha venido cultivando de forma tradicional por nuestros agricultores. Pertenece a la subespecie Sculentum y dentro de ella es una de las muchas variedades Depressum. Características propias de la Berenjena de Almagro son su color verde claro, con tonos ligeramente morados, y una presencia de pinchos (espinas) muy superior a lo habitual en otras berenjenas, cualidad que demuestra su origen cuasi-silvestre y que da especifidad a la Berenjena de Almagro. Genéticamente la Berenjena de Almagro tiene un ADN muy alejado de las otras variedades de Berenjenas que se pueden encontrar en los mercados, un ADN que ha sido determinado científicamente por la Indicación Geográfica Protegida Berenjena de Almagro y que ha sido inscrito como variedad única en los Registros de la Oficina Española de Variedades Vegetales. Sólo la Berenjena certificada con el sello de la I.G.P. Berenjena de Almagro se corresponde con la variedad descrita científicamente, y por tanto es la única que responde a las características sensoriales y naturales propia de la tradicional Berenjena de Almagro.
Un cultivo muy social
Dada la gran producción que se llega a obtener de cada mata (planta) de Berenjena de Almagro, no se llegan a sembrar grandes superficies, por lo que se trata de un cultivo tradicional ligado a pequeños agricultores que no suelen sobrepasar la hectárea de superficie cultivada. Esto proporciona trabajo a toda la familia y a un gran número de recolectores durante cerca de cuatro meses al año.
La Berenjena de Almagro, un producto muy saludable.
Diversos estudios de las Universidades de Castilla-La Mancha y de la Politécnica de Valencia, promovidos por la I.G.P. Berenjena de Almagro, han concluido que nuestra variedad tiene numerosas propiedades beneficiosas para la salud. El alto contenido de las Berenjenas de Almagro en polifenoles, un componente que influye en el retraso del envejecimiento y en la protección anticancerígena, es una de ellas. De hecho la Berenjena de Almagro posee hasta cuatro veces más polifenoles que otras variedades de berenjena comerciales. Los ácidos fenólicos y las antocianinas presentes en la piel de la Berenjena de Almagro tienen efectos antioxidantes, antivirales y hemostáticos. Además, al ser un alimento rico en fibras, sirve de regulador del tránsito intestinal y ayuda a rebajar los niveles de glucosa y colesterol de la sangre. Su mínimo aporte de calorías, apenas 20 Kcal por cada 100 gramos, la convierten en un alimento esencial de la Dieta Mediterránea, siendo un importante aliado para cuidar el sistema cardiovascular.

